En Riesgo de Calle

Los centros brindan a estos niños y adolescentes la oportunidad de satisfacer necesidades básicas como educación, salud y recreación, además de mucho amor y una sólida formación cristiana.

En especial, se procura mejorar las condiciones de vida de los menores que se dedican a labores de alto riesgo, por lo general en la calle, con el fortalecimiento de valores éticos, principios ambientalistas y expresiones artísticas.

Simultáneamente, se les imparte nivelación escolar, para su posterior inserción en el sistema formal de educación. Asimismo, los centros cuentan con área de cocina y comedores, donde los chicos reciben una refacción por la mañana, almuerzo completo y merienda vespertina. Para muchos de ellos es su única fuente de alimentos, ya que algunos, luego de retirarse del lugar, deben trabajar por la noche para ayudar al sostenimiento de su familia.

Los menores reciben, además, atención médica en clínicas ubicadas dentro de las instalaciones, que no sólo se ocupan de proveer de cuidados cuando es necesario, sino también de promover medidas encaminadas a la prevención de enfermedades. El programa incluye talleres de panadería básica, repostería y preparación de alimentos, adecuados a la edad de los menores, con el fin de que puedan insertarse, en su oportunidad, en el mercado laboral, y capacitación para las madres de los chicos atendidos.

A ello se suma espacios de recreación donde pueden practicar deportes y aprender danza (sólo niñas), pintura, escultura y música, con el apoyo de las diferentes Escuelas de Arte Municipales. Esto se complementa con la enseñanza de principios ambientalistas, como la clasificación de desechos sólidos para su reciclaje, y el mantenimiento de los jardines de los centros, que están a cargo de los chicos.

Todo lo anterior está orientado a fortalecer valores éticos que propicien su crecimiento personal y los estimulen a llevar adelante sus propios proyectos de vida.